Protocolo e Igualdad: «Hay que acabar con eso de ‘Sr. Fernández y Señora» 


Costumbres protocolarias que se deberían modificar en el tratamiento a la mujer, en función del cambio que ha sufrido la sociedad y la necesaria igualdad de trato.

Hace cuatro días, una periodista del Grupo Vocento me encargó un artículo breve sobre lo que pensaba yo que el protocolo afectaba al tratamiento de igualdad entre hombres y mujeres. Acepté el reto y me puse a pensar en ello encontrándome en que efectivamente hay algunas cosas que se deben reflexionar en cuanto a determinadas técnicas protocolarias y usos y costumbres adecuados para una época pero seguramente no para estos momento de globalización y revolución digital, que generan un trato no igualitario en los actos.

Os transcribo aquí el artículo que envié y que saldrá hoy publicado:

Costumbres protocolarias que hay que modificar en el tratamiento a la mujer, en función del cambio que ha sufrido la sociedad y la necesaria igualdad de trato.

Es verdad que hay costumbres que es importante mantener para potenciar nuestra cultura y tradición, pero no es más cierto que a la vista de los cambios en la sociedad es obligado modificar una serie de costumbres sobre todo de comportamientos  en el ánimo de adaptarse a los momentos actuales.

El protocolo, no hacía otra cosa que reflejar el machismo latente en la sociedad. Hoy las cosas han cambiado y por tanto el protocolo, está obligado a modificar sus parámetros.

En el ámbito protocolario cabrían destacar aquellas costumbres que tienen relación con el trato a las mujeres en su asistencia a los eventos.

En primer lugar y de manera general, en la planificación y ejecución del evento a organizar, se debe modificar el trato a la mujer en el evento. Si al hombre se le considera protocolariamente en función de su cargo a la mujer se le debe tratar de la misma manera: Por su cargo y por lo que aporta al evento no por su género.

Si bien se debe tratar así en todo el proceso de planificación y ejecución de cualquier evento, hay algunas cuestiones concretas que se deben destacar para modificarlas de inmediato:

EL TRATAMIENTO DE LAS INVITACIONES.- Algo que demuestra la desigualdad es lo que vemos en las invitaciones que recibimos para cualquier evento. Se acabó lo de Sr. Fernandez y Señora que vemos todavía en algunas invitaciones. Habrá que tratar las invitaciones  de manera adecuada e igualitaria

LAS UBICACIONES DE LAS MUJERES EN LOS ACTOS.- Está trasnochada y hay que desterrar aquella costumbre que se consideraba una descortesía  situar a las mujeres en los extremos de la mesa. Insistimos en que las mujeres que acuden a un evento deben ser tratadas por su cargo, no por su condición sexual. A este respecto, cabe destacar la tremenda frase de la “teoría del descanso matrimonial” queriendo decir que hay que separar a los matrimonios en los actos sociales. Si bien, parece que tiene sentido el alternar en un evento social a los asistentes de distintos sexo para mejorar la relación social, sencillamente hagámoslo, pero llamarlo así se debe evitar, pues genera desigualdad por si mismo.

LOS CÓNYUGES.– Hasta ahora, se tendía a hablar de LAS CÓNYUGES ya que lo normal era invitar a señores a los que acompañaban sus mujeres, y se buscaba un tratamiento protocolario para ELLAS. Esto tiene obligatoriamente que cambiar. Cónyuge será aquel acompañante de la persona que por cualquier motivo ha sido invitada al acto, sin pensar en si es hombre o mujer. Pensemos que dentro de 30 años tal y como están configuradas las líneas de sucesión de las casas reales europeas las cabezas del estado serán mujeres.

PRIMERAS DAMAS.-Si a la esposa del Presidente se le llama Primera Dama, ¿ Cómo se llama al esposo de La presidenta? Y no solamente hay que modificar esto, sino también las funciones que esta figura implica. Las funciones normales que se asignan o que se espera que ejerza  una “Primera dama” ( ONGs, etc.) no son las mismas que se asignan al esposo de la presidenta al cual se le deja tranquilo o se dedica a más” cosas de hombres”

No entiendo el porqué no se ha evolucionado en las distintas maneras de saludar claramente desiguales con respecto a la mujer y el hombre, sobre todo en el ámbito empresarial donde, insisto una vez mas, a todos hay que tratarlos por sus cargos no por su condición sexual. Tampoco entiendo porqué no ha evolucionado el saludo formal inclinándose ante una señora y dando la mano ante un señor.

A mi sinceramente estas imágenes me parece que no benefician en nada al necesario movimiento de igualdad de género.

En fin, en el mundo del protocolo, se puede hacer mucho por la igualdad en la necesidad urgente de adaptarse a lo que la sociedad demanda en cuanto a la OBLIGADA igualdad de género.”