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Los premios Príncipe de Asturias


 

El acto cultural más importante del planeta en el que el protocolo consigue sus objetivos

Corren nuevos tiempos en la Fundación Príncipe de Asturias. Lo vamos a ver el próximo viernes, 24 de octubre, en un acto en el que posiblemente lo único que no cambie sea precisamente eso, su fecha de celebración: el último viernes de cada mes de octubre.

Seguro habrá modificaciones. Y muchas. Obligadas por la renovación de la institución que organiza el que es el acto cultural más importante del planeta, pero con seguridad serán cambios que se verán con normalidad y que no generarán una sensación de ruptura con lo anterior.

En primer lugar, con motivo del cambio en la Jefatura del Estado, el Rey Felipe ya no es el Príncipe de Asturias por lo que, en pura lógica, ya no debería ni asistir ni mucho menos presidir. Le corresponde dicha presidencia al titular del principado de Asturias, pero la lógica también impone que -habida cuenta de la edad de la actual Princesa Doña Leonor-parecería bastante estrambótico que fuese una niña de ocho años la que llevase todo el peso del acto.

Hay una cuestión en la que no cabe duda, pues ya lo anuncia la propia Casa Real en su página web[1] El Monarca entregará los galardones a los premiados y se ha anunciado la no asistencia de la Princesa Leonor, lo cual se verá con suma normalidad dada la edad de SAR.

No veremos por tanto, aquella imagen de la primera edición de los premios en 1981 del entonces Príncipe presidiendo el acto y entregando los galardones.

La Princesa no acudirá y por tanto,las cosas, en cuanto a la presidencia, serán iguales que en años anteriores.Aunque seguramente se hará patente su presencia en el discurso del Rey.

De cualquier forma, lo que sí es seguro, es que se optará por una solución que todos veremos con normalidad y que además se explicará convenientemente. Sea como sea, con seguridad se conformará el acto para que, de alguna manera, haya una presencia e la Princesa.

El cambio de nombre de los Premios se prevé que se realice para el año 2015, en que pasarán a llamarse Premios Princesa de Asturias. Desde Escuela Internacional de Protocolo, estaremos muy atentos a la solución que toman para la ocupación de la mesa de presidencia.

También veremos otros cambios de peso pero, y ahí está lo importante de la buena organización, sin apenas notarlos. Estos afectarán a las cuestiones técnicas de organización y tratamiento de las autoridades, siguiendo la línea de sencillez, cercanía y adaptación a la realidadque el actual monarca Felipe VI ha iniciado desde su proclamación:evitando cualquier boato superfluo, lo cual ayudará a trasladar la imagen de profesionalidad que D. Felipe está transmitiendo en sus presencias públicas.

Pero no será esto solamente lo que nos llamará la atención de este singular evento, sino que habrá más modificaciones, no únicamente producto de los cambios habidos en la titularidad de la Casa Real, sino también los propios de la necesaria evolución que se requiere para un acto de este tipo.

Con seguridad habrá renovación en el escenario. Apuesto por una continuidad en la necesaria sobriedad, cuestión que -desde mi punto de vista- ha sido un acierto total en las ediciones anteriores, pero espero un cambio de colores y de escenografía en los que se haga un guiño a los nuevos colores de la actual Corona. Estaremos atentos también a la posible utilización de ese verde Borbón que el Rey ya usó en su presentación ante la ONU en recientes fechas.

Por otro lado, cabe analizar la innovación a la que estamos asistiendo en el tratamiento del espléndido plan de comunicación de la Fundación, que resulta muy novedoso este año.

Estoy seguro que en el seguimiento que se realiza durante todo el año por parte del gabinete de prensa de la Fundación -eligiendo los momentos idóneos para los impactos mediáticos- veremos un aumento espectacular del uso de las redes sociales durante el acto, labor que ya realiza con asiduidad desde su cuenta de Twitter @fpa,que cuenta concerca de nueve milseguidores.

Veremos, potenciando dicho plan de comunicación, un protagonismo mediático que por primera vez no se centrará en una persona, como pasó otras veces con Woody Allen u otros; sino que se concretará en un dibujo de cómic conocido por todos. Si bien será muy importante la presencia continua del popular Joaquín Salvador Lavado,“Quino” -premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2014-será obvio que, en beneficio de la trascendencia del Premio, se producirá el lanzamiento, como estrella,de la popular Mafalda en el intento muy acertado de acercarse al público más joven; así como al de la generación del actual monarca.Con seguridad, será motivo de interés en todos los informativos nacionales e internacionales, ya que estará apoyado por diversos actos culturales en los días previos que culminarán con la reunión de “Mafaldólogos”, el próximo día 21.

Éstas y otras muchas cuestiones, que analizaremos con detalle, conformarán esta nueva edición de los Premios Príncipes de Asturias.Hay que destacar, sobre todo, los logros de la Fundación en la transmisión de un Protocolo adecuado por medio de la coordinación de todas las disciplinas comunicativas: la comunicación, la publicidad, las relaciones públicas. Todo ello acorde a la apuesta que la Corona, encarnando la Jefatura del Estado español, hace por los valores fundamentales como son la promoción de las letras, las artes, la concordia, la cooperación internacional, el deporte, etc.

Una auténtica lección de Protocolo

De un Protocolo entendido éste como la mejor forma de organizar para conseguir unos objetivos con los que se obtenga la meta esperada, que no es otra-en este caso- que el fomento de la institución monárquica española.

Felicidades a la Fundación Príncipe de Asturias.

 

 

Gerardo Correas

Presidente de la Escuela Internacional de Protocolo –Director del Área de protocolo de la  Universidad Europea

[1]http://www.casareal.es/ES/Actividades/Paginas/actividades_actividades_detalle.aspx?data=12162

Savia nueva en las monarquías europeas


Estamos viendo en los últimos tiempos, relevos en las monarquías Europeas que la población ha asumido, primero con un poco de expectación pero después con una tranquilidad y aceptación que en otros momentos de la historia quizá no se habría producido.

Lo cierto es que nunca había acontecido en ningún país un cambio en la Jefatura del Estado sin la celebración de unas elecciones democráticas -sino por simple sucesión sanguínea sin que generase convulsiones políticas y sociales de importancia- excepto en estos relevos que se están sucediendo en las monarquías europeas.

Empezaron Los Grandes Duques de Luxemburgo, después los belgas, siguieron en Holanda y ahora la Casa Real Española con la abdicación de S.M. el Rey Juan Carlos y la consiguiente proclamación del Rey Felipe.

¿Cómo vemos todo esto? ¿Lo asume la sociedad como algo normal? ¿Están en decadencia absoluta las monarquías constitucionales? ¿Es un sistema obsoleto? ¿Qué alternativas tenemos? Estas y muchas preguntas más nos hacemos todos, y son dignas de algunas reflexiones.

La primera reflexión es, si cabe en estos momentos un debate serio sobre la necesidad de cambios radicales en cuanto a desaparición de las propias monarquías sustituyéndolas por sistemas republicanos.

Desde la realidad social no me cabe duda de que, a pesar de los desmanes de algunos conocidos por todos que han generado crisis institucionales en algunas de las monarquías europeas, por un lado y, por otro, a pesar de que otras están inmersas más en el protagonismo que juegan en el papel cuché que en sus labores de Estado. Añadiría, en tercer lugar, que es cierto que hay un sentimiento generalizado de pensar en la monarquía como sistema de gobierno agotado por carecer de una legitimidad plebiscitaria. No obstante todo lo anterior, no creo que deba ser el momento de generar un debate serio en este sentido, pues a pesar de todo, es verdad que la sociedad no se ve afectada directamente y de manera generalizada por estas cuestiones existiendo, además, un cierto temor a las convulsiones que podrían producirse con cambios tan radicales.

Se está en toda Europa en momentos de crisis económica que prima sobre todo lo demás generando una gran intranquilidad en la población como para ponerse con otras cuestiones que hasta ahora, si bien es cierto ha habido incidencias en algunos casos muy graves, no afectan en profundidad a las formas de gobierno.

A pesar de todo lo anterior, también es cierto que los niveles de popularidad de las Casas Reales europeas en general es bastante elevado lo cual genera una situación de “stand bye” que permite el que las distintas monarquía sigan ejerciendo sus funciones y sean aceptados como algo que nos viene dado y que de momento es preferible no modificar.

De todo ello, son muy conscientes las distintas Casas Reales encarnadas por nuevos monarcas que han accedido al trono en los últimos 15 años y muchas de ellas se han puesto las pilas haciendo un verdadero lavado de imagen en cuanto a modernidad; también adaptándose a la una realidad que les hace obtener resultados de popularidad bastante aceptables.

A esto nos referimos cuando hablamos de savia nueva en las Casas Reales. Sobre todo las centroeuropeas -con la excepción hecha de la británica que siempre ha ido e irá muy por libre- es decir, holandesa, española, belga y Luxemburgo. En todas ellas ha habido en los últimos años, convulsiones y sucesiones provocadas en todos los casos por la abdicación del anterior.

Veámoslas con un poco de detalle:

Inició esta serie el Gran Ducado de Luxemburgo en el que el 7 de octubre de 2000 entronizó el actual Gran Duque Enrique por medio de la abdicación de su padre, todavía vivo, el Gran Duque Juan. No ocurrió nada en la casa Nassau, reinante en Luxemburgo desde 1890 con estas abdicaciones considerándose normales en cuanto que se hace necesario el que una persona de cierta edad ( 79 años tenía el Gran Duque Juan, cuando abdicó) deje paso a los más jóvenes. Sin embargo, sí que hubo ciertas convulsiones cuando el Gran Duque actual alegó en diciembre de 2008 motivos de conciencia para no firmar la aprobación de la Ley de la Eutanasia aprobada por la Cámara de Diputados, lo que tuvo como consecuencia inmediata la limitación de sus poderes por parte del parlamento de Luxemburgo.

Resulta muy curiosa la situación de los actuales Reyes de los Belgas, Felipe y Matilde. Han sufrido distintos avatares mediáticos tanto por ellos mismos que por miembros de su familia, pero sin embargo gozan de una popularidad extrema entre los belgas a pesar incluso de sus diferencias idiomáticas y políticas. Hace poco más de un año, en julio de 2013, accedió al trono belga el Rey Felipe tras la abdicación de su padre el Rey Alberto II que, a su vez, accedió al trono por la muerte de su hermano el Rey Balduino casado con la Española Fabiola de Mora y Aragón. Avatares de todo tipo, ha sufrido el Rey Felipe de Bélgica. Desde la no admisión por parte de su padre para que accediera al trono a la muerte del Rey Balduino por considerar que no estaba preparado hasta intensos rumores por la aparición de un libro sobre “los secretos de alcoba de la Casa de Sajonia”; sin olvidar las tensiones originadas en el seno de la familia por las andanzas públicas de su hermano el Príncipe díscolo de la Casa Real, Lorenzo.

También hubo problemas en la Casa Real Holandesa, la del Reino Unido o la de los Países Bajos. En este último caso, en la Casa Orange-Nassau -reinante desde 1815- es casi una costumbre la abdicación del monarca cuando ya tiene una edad suficiente. Actualmente ocupa el Trono el Rey Guillermo Alejandro, siendo el primer Rey varón en 130 años. Lo es por abdicación de su madre la Reina Beatriz en abril de 2013 quien se erigió en Reina, 33 años antes, por la abdicación de su madre la Reina Juliana.  La Reina Beatriz en el año 1966 tuvo que pedir un permiso especial al Parlamento para poder casarse con un joven alemán debido a su pasado en las juventudes hitlerianas que generó una convulsión en el país -curiosamente fue muy querido posteriormente por todo el pueblo-. Cuestión que se volvió a repetir con la actual Reina, la argentina y economista Máxima Zorreguieta, cuyo padre estuvo estrechamente vinculado a la dictadura militar de Videla. Sin embargo en estos momentos resulta muy querida por todo el pueblo neerlandés con un altísimo nivel de popularidad.

Por último, veremos qué ha ocurrido en la Casa Real Española. Por un lado una grave crisis institucional con el escándalo del marido de la Infanta Doña Cristina, Iñaki Urdangarín; así como con algunas cuestiones surgidas a raíz de la cacería de elefantes del Rey Juan Carlos -por lo cual pidió perdón públicamente- además de continuos rumores de su situación conyugal. S. M. el Rey Juan Carlos, anunció la abdicación de la corona en junio de este mismo año, por medio de la cual se produjo la proclamación del Rey Felipe VI. Hecho histórico que, como digo, se produjo en medio de una grave crisis institucional.

¿Qué cosas tienen en común todas estas monarquías?

Ni más ni menos que, a pesar de todo lo dicho, tienen como nexo el excelente nivel de popularidad de sus titulares actuales. Cuentan con una espléndida preparación desde niños para ser Reyes y de todos es conocida, aceptada y respetada. Todos ellos, con mayor o menor fuerza, configuran un símbolo de unificación y de identidad que garantiza su sentido de pertenencia. Y por fin están desarrollando en sus distintos países tres líneas claras establecidas de manera casi idéntica en sus discursos públicos:

Primera: Su política exterior de relación institucional, ocupando una agenda vertiginosa en todos los foros internacionales, dando rigor a las funciones básicas que priman en una monarquía parlamentaria que reina pero que no gobierna.

Segundo: Los gestos denotan que son personas del siglo XXI. Ya no se hacen esas cenas de gala en cualquier encuentro, con toda la pompa y el boato propios de hace un par de siglos, sino que los obligados actos sociales se celebran mediante una comida en la que la etiqueta no es otra que un traje de chaqueta y corbata. Se convierten en comidas de trabajo comúnmente hablando.  Muchos gestos de modernidad, de adaptación al actual mundo globalizado en el que vivimos y que les hace ser personas mucho más cercanas a la realidad social que generan una confianza en el buen desarrollo de sus funciones y que acercan al gobernante a los gobernados .

Por último, la tercera línea en común que se puede observar en esta savia nueva de las monarquías europeas, no es otra cosa que la profesionalidad con la que están realizando su trabajo. Son personas muy preparadas desde niños para desarrollar estas funciones, y eso se nota. Son personas a las que las circunstancias de la sociedad actual les ha permitido casarse no por razones de Estado sino por cuestiones personales -se agradece que las distintas reinas actuales sean economistas, abogadas, periodistas… Las primeras reinas universitarias en la historia de las distintas casas reales. Pueden realizar sus tareas desde una posición de conocimiento.

Esta es la obligada savia nueva que hay en las actuales casas reinantes de Europa y esto es precisamente lo que hace que tenga viabilidad la continuación y permanencia de dichas casas reales.

Otra cosa sería el fin de las mismas.

Gerardo Correas Sánchez

Presidente de la Escuela Internacional de Protocolo