María de la Serna.


Más que una nominada a los premios @VictoryAwards….. UNA AMIGA.

SEPTIEMBRE 2004

 Eran años en los que el 90 % de la sociedad pensaba que el protocolo era una cosa de reyes y de comportamientos sociales.

 La Escuela se desarrollaba en un crecimiento sostenido en ese intento de dotar de profesionales el mundo del protocolo aunque todavía nos seguían considerando por parte de algunos sectores muy establecidos unos intrusos que opinaban que “eso del protocolo no daba para unos estudios superiores”.

 Lo cierto es que estábamos empeñados en que el protocolo era mucho más y que las instituciones necesitaban verdaderos profesionales para reforzar la imagen tanto d ela institución como de las personas que la componen.

 En ese año de 2004, se matricularon en la Titulación Superior en Protocolo que impartíamos con la Universidad de Granada, unas 35 personas arriesgadas y visionarias que confiaron en nosotros cuando les decíamos que el esfuerzo económico y de tiempo que se disponían a realizar les podía dar sus frutos.

 Teníamos claro lo que había que hacer, pero seguíamos, a pesar de los años transcurridos, haciendo camino según caminábamos y eso convertía a los alumnos en verdaderos cómplices en el desarrollo del protocolo. NECESITÁBAMOS A LOS ALUMNOS.

 Los recibimos con los brazos abiertos y nos pusimos manos a la obra en aquel curso que iniciábamos insistiendo en la necesidad de entender el mundo protocolario atendiendo a las tradiciones pero de una manera moderna y adaptándolo a los nuevos tiempos. Queríamos construir una nueva disciplina que considerábamos era demandada por la sociedad.

Insisto en que esa batalla, sin la complicidad de aquellos alumnos se hubiera perdido con toda seguridad.

 No hubo sorpresas con respecto a años anteriores. La edad media estaba entre los 25-35 años. Muchos de ellos eran profesionales en otros ámbitos relacionados de alguna manera con la comunicación y que trabajaban en empresas o instituciones públicas, lo que suponía un doble esfuerzo.

Todas las tardes, después de trabajar, y de cuatro a ocho, aparecían por la escuela de manera masiva a atender las clases.

 En seguida lo vimos. De todos ellos, empezaron a destacar por su participación, por su criterio, por su implicación, por sus conocimientos, tenacidad y constancia un grupo de ellos que se “hicieron de casa”

Nos ofrecían sus conocimientos, aguantaban estoicamente nuestras carencias y compartíamos conocimientos y experiencias en beneficio de un bien común: CREAR UNA PROFESIÓN.

Uno de esos alumnos más destacados, era María de la Serna

 MAYO 2016

MÁS QUE UNA ALUMNA…….UNA BUENA PERSONA

María, desde el inicio, con ese carácter , yo creo que congénito, de contestación que tiene , con ese sentido crítico de construcción positiva y con esa sonrisa sarcástica y siempre irónica, demuestra un saber hacer espectacular que se concreta en el trato personal más cariñoso que se pueda pedir, sobresalió entre todos los demás. Pero todo ello sin perder ni un átomo del rigor profesional que se debe tener.

 María es una persona afable pero muy rigurosa. De esas que prefieren el “una vez colorao que ciento amarillo” y que siempre están dispuestas a pelear por la causa que considera justa.

 Es una de las pocas personas que conozco que es extremadamente honesta con sus principios y los lleva hasta el punto de la terquedad. Por todo ello, en momentos, puede parecer incómoda, pero sin embargo con ese cariño- AMOR- personal que pone en todo lo que hace, la convierte en una persona siempre querida y desde luego indispensable y aportadora de soluciones en cualquier organización.

 María me ha “cantado las cuarenta” en más de una ocasión. Y se lo he tenido que agradecer.

Primero por la manera totalmente limpia de hacerlo, de frente, sin dobleces y para construir y después porque lo hace pensando en la mejora. Siempre en la mejora. Y por último porque normalmente, suele tener razón.

María, SE HA HECHO DE CASA. ES DE CASA.

 Estuvo con nosotros todas las tardes de aquellos tres años que duró el curso, pero YA NUNCA SE FUE. Siempre con nosotros.

 UNA PROFESIONAL.

No voy a explayarme en su currículum, que lo tiene y excelente.

Lo que me atrae de la profesional María de la Serna, no es la rigurosidad con que realiza su trabajo que siempre acaba en la excelencia.

Siempre he pensado, y lo intentamos enseñar en la escuela, que, en un trabajo, no basta con hacer las cosas bien, hay que saber desarrollarlas para que cumplan los objetivos previstos. Igual que en los eventos. Y eso, María, lo tiene tan claro que es capaz de hacer el trabajo de manera colaborativa. Trabaja con los demás, eso sí, les pone firmes, pero logrando resultados.

 ¿Porqué escribo yo esto?

Creo que era algo que se lo debía y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid con esa nominación a los premios más prestigiosos del mundo en el ámbito de la comunicación política, debía felicitarla públicamente, pero la verdadera razón es que la Escuela Internacional de Protocolo, se lo debe. Es justo que se digan las cosas como son, y así son.

Para mí es un honor, oir en cualquier foro público a Maria decir con orgullo como primera cuestión que es PROFESORA de la escuela Internacional de Protocolo.

 Esta “niña” se ha hecho querer y eso, es impagable.

Gracias María, y…….FELICIDADES POR ESA NOMINACIÓN

3 comments

  1. Permíteme, Gerardo, que te de las gracias también yo desde una tribuna pública. Es importante para “Protocolo a la Vista”, que “vive” de sus lectores y seguidores, pero lo es, además, para mi, pues a los dos nos has dedicado tu post.

    Para “Palavista” -que es como le llamamos entre nosotros- el reconocimiento por parte de los seguidores es la savia que lo impulsa. Por parte de los compañeros de profesión, una suerte. Significa que lo que allí se publica es “de lo nuestro”. Podemos “cantarnos las 40, las mañanitas del Rey David, o una saeta”, podemos tener diferentes criterios de aplicación, puntos de vista distintos a la hora de enfrentarnos a un acto o soluciones más o menos acertadas, pero hablamos de lo mismo. Hablamos de protocolo, aplicamos protocolo, comentamos protocolo, estudiamos protocolo…

    Para @maritaserna es una suerte que me dediques tantas palabras bonitas. Si, fui alumna talludita -compartí pupitre con compañeros de la edad de mi hijo-; me sometí a la tortura de tus exámenes de protocolo en la empresa, que duraban horas y horas; a la disciplina de la profesora Muiños -que nos echó una filípica el primer día de clase y prohibió comer chicle y usar el móvil -yo flipaba, porque lo de comer chicle no me lo dejaban hacer en mi casa ¡ni cuando era niña! y móviles ni había- y preparé trabajos y exámenes por las noches -mi marido decía, que si estaba segura de que aquello era protocolo y no “notarías” – tras volver de clase y del trabajo. ¡¡Grandes tardes de gloria en el caserón!! Grandísimos amigos, espectaculares socias después!! Una experiencia increíble a pesar de las burlas que al principio tuve que aguantar -¡señora, pero dónde va!- y del horror de las muchas horas de clase.

    Pero aprendí mucho y sobre todo, aprendí que el protocolo es una disciplina exigente, que te pide mucho esfuerzo, te obliga a mucho estudio para estar al día, te enseña a trabajar en equipo y a convivir con “los que son como son” para compensarte después con muy poco: si sale bien, con el silencio; si sale mal con una patada en el trasero. ¡Y me gusta!

    Dice la actriz Michelle Morgan que “una mujer es capaz de vivir dos días, nada más que de un cumplido bien dicho”…. ¡echa cuentas! Gracias, @maritaserna

    Gracias, Gerardo! @protocolovista te lo agradece de corazón

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