La otra cara de la Boda Real


Seguridad, logística, fidelización, concepto evento, escenografía, retorno

UNA EXPERIENCIA ÚNICA

Desde el jueves día 16 hasta el domingo día 20 de mayo, tres personas de la Escuela Internacional de Protocolo,  tuvimos la oportunidad de estar en Windsor haciendo  la cobertura de la boda entre el Príncipe Harry y la actriz Meghan Markle para distintos medios de comunicación.

21 medios de comunicación de distintos países que han contado con nuestra colaboración en mayor o menor medida para ofrecer el análisis protocolario de este gran evento de repercusión planetaria.

Por otra parte, al mismo tiempo, una serie de señoras y señores,  auto denominados “expertos en protocolo”, que de protocolo saben menos que yo de física cuántica, nos han bombardeado con una serie interminable  de análisis de “cómo se ha ido rompiendo el protocolo” cada vez que alguien más o menos protagonista del evento movía  un dedo. Pero no solo en la boda, sino desde el mismo momento del anuncio del compromiso. Todo lo que hacían siempre rompía el protocolo.

 ¿Pero qué ha hecho la pobre Meghan para estar todo el día rompiendo el protocolo?

 ¿Y Harry? ¡Que ha culminado las roturas de protocolo al no afeitarse!  ¡ Ah,  que le había dado permiso  The Queen!  Entonces…¿Quién se saltó el protocolo?¿ el Príncipe o la Reina?

Esos “expertos protocolarios” sin ningún estudio serio que avale su conocimiento,  por un lado sabían de “buena tinta”, y lo declaraban con todo el descaro, una serie de intimidades que sólo conocen los protagonistas y por otro, se permitían el lujo de criticar cualquier cosa que se les ocurriese.

¡QUÉ PENA!

Qué pena que un evento organizado  desde mi punto de vista, como expondré más adelante, de manera impecable, se quede en la tontería y la frivolidad más absoluta por una mala praxis de algunos medios de comunicación

En esta boda, que han visualizado más de doscientos millones de personas a través de la televisión, he visto muchas cosas que después voy a desgranar pero en su trascendencia pública a través de algunos medios de comunicación he visto  humo. Mucho humo enmarcado dentro de una frivolidad que no lleva a ninguna parte  y que ya, a tres días de la ceremonia, carecen de cualquier importancia y se quedan en el olvido.

Bueno, hablemos de la boda.

No. No voy a hacer un análisis de lo que ocurrió en la ceremonia de la  boda.

No voy a hablar de lo que ya he leído en múltiples foros (unos con más coherencia y otros para “echarles de comer aparte” por la gran cantidad de tópicos que incorporaban).

Hay puntos muy conocidos y trillados como las cuestiones de  la etiqueta de los invitados al ser una boda de mañana, los tocados y pamelas de ellas,  el vestido de la novia, el seating realizado, la historia de Windsor, los carruajes británicos, la actuación de la Reina de Inglaterra o los guiños realizados a Lady Diana Spencer por parte de los novios. Todo esto ya ha sido más que analizado por diversas personas con más o menos criterio que lo han ido contando.

Yo voy a contar mi experiencia y lo que vi. Voy a centrarme en todas aquellas cosas que forman parte del evento pero que desgraciadamente no han tenido la  trascendencia que deberían tener y que han quedado ensombrecidas por el colorido y la frivolidad que han aportado los famosos que acudieron invitados.

Cosas como la seguridad, la logística, la organización, el concepto evento o el marketing.

Pero eso os lo cuento en otro post que vendrá en muy breve.