La difícil decisión de la etiqueta en las empresas. REFLEXIONES


SE ACABA DE PUBLICAR EL DESPIDO DE UNA TRABAJADORA POR NO QUERER LLEVAR TACONES.

El obligar a alguien a vestirse de una manera determinada en un entorno laboral es siempre complicado.

¿Qué pasa si una persona no cumple con esa norma interna establecida? ¿Realmente está haciendo mal su trabajo como para que sea motivo de despido?

¿Qué pasa con aquellos que, cumpliendo con la etiqueta obligada en la empresa, acuden desaseados, con la ropa mal planchada y la imagen que transmiten es negativa?

Por otro lado, el dejar a la libre voluntad de las personas el que cada uno vaya vestido al trabajo como quiera, también puede ser complicado y puede verse afectada la imagen de la empresa.

¿Tiene la empresa potestad para obligar a vestir de una manera determinada?

Conviene reflexionar sobre estas cuestiones siempre difíciles porque sin duda afectan a la actividad empresarial pero pueden  sobrepasar el ámbito profesional y entrar en lo personal.

Lo primero que debe quedar claro es  que LA ETIQUETA, No es solo una cuestión del uso de una  ropa determinada sino que también influyen  otra serie de parámetros que potencian o denigran la imagen personal de cada uno:

  1. Complementos
  2. Lenguaje no verbal
  3. Actitud personal
  4. Maquillaje y peluquería
  5. etc.

(Alguien con una vestimenta perfectamente elegida, según los parámetros establecidos, pero que use exageradamente un determinado perfume, o un maquillaje fuera de lugar, puede causar una impresión negativa en un entorno laboral)

La cuestión se centra en elegir entre tres únicas posibilidades:

1.-Establecer una uniformidad en la empresa

2.- Establecer unas normas de vestimenta sin uniformidad

3.- Dejar libertad para que cada uno se vista como prefiera.

Ninguna de las tres decisiones es buena o mala en sí misma, sino que se debe de tomar en base a una reflexión en la que deben primar los intereses de la empresa sin olvidarse de no sobrepasar el entorno personal de cada uno conjugando una serie de factores.

Expongamos aquí unas reglas de oro para atacar esta cuestión:

  • Reflexión sobre la verdadera necesidad de establecer un código de vestimenta en función de la representatividad de la persona en la empresa.
  • No imponer los gustos personales del director o responsable de la empresa, sino la verdadera necesidad o no de la decisión a tomar.
  • En el caso de elegir una uniformidad o establecer unas normas de vestimenta, en la decisión debe primar:
    1. FUNCIONALIDAD
    2. ESTÉTICA
    3. IDENTIDAD CORPORATIVA

Se podrían analizar todas estas cuestiones desde muchos otros puntos de vista, pero la conclusión es clara:

1.- Se debe realizar un estudio a fondo en la empresa teniendo en cuenta tanto los intereses de la misma como los de las personas que trabajan en ella,intentando compaginarlos.

2.- Cualquier decisión que se tome en este sentido, debe ser compartida y analizada con los trabajadores intentando, en lo posible, llegar a un acuerdo consensuado.

Fijaros en los requisitos establecidos de manera general.

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EN ESTAS CUESTIONES CREO QUE NO ES BUENA IDEA EL SEGUIR UNA GUÍA GENERAL, SINO EL PERSONALIZAR A LAS NECESIDADES DE LA INSTITUCIÓN. 

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